miércoles, 1 de mayo de 2013

Peña Amaya. Historia.


   
LA PEÑA AMAYA.  1. LA HISTORIA.

 La Peña Amaya, situada al principio de la comarca de las Loras en Burgos, significa el final de la meseta castellana con sus grandes peñascos y farallones de roca visibles desde toda la comarca. Hoy enclave natural, vigilado por el vuelo de buitres y alimoches, es fruto de la acción del hombre desde hace milenios, debido a la importancia estratégica y defensiva de esta atalaya al final de la meseta.



    La primera ocupación de Amaya se sitúa en la Edad del Bronce hace unos 3000 años. Posteriormente pasará a ser un importante castro de los Cántabros. Pueblo celta proveniente de la Europa central. Se calcula su llegada a Amaya por el 900 a.C. Estaban divididos en diferentes tribus, Concanos, Vellicos (Monte Cildá en Mave), Blendios..., siendo estos últimos los que habitaban la Peña Amaya. El resto de la comarca estaba ocupada por los Tumorgos. El pueblo cántabro resistió y no se sometió a los Cartagineses, y luchó hasta el final contra Roma, siendo uno de los últimos pueblos en resistirse a ser "civilizados" por los romanos.

    La más encarnizada lucha se sitúa entre el 29 y el 19 a.C, con la caída final de la península. Rodeados por las ciudades y campamentos romanos de Segisama (Sasamón), Pisoraca (Herrera de Pisuerga) y Julióbriga (Reinosa) resistieron ferozmente hasta la llegada del mismísimo emperador Octavio César Augusto con 7 legiones (70.000 hombres):I Augusta, II Augusta, IV Macedónica (que posteriormente se asienta en Pisoraca, Herrera), V Alaude, VI Victrix, IX Hispaniensis, X Gemina y XX Valeria Victrix, aunque la V, VI y X operaron en Asturias.. Los propios romanos narran el asedio al que sometieron a Amaya a partir del 26 a.C. con la llegada del César. Finalmente los cántabros empezaron a sucumbir a partir de la victoria romana en Monte Cildá.

    El historiador Estrabón, relató historias de la encarnizada lucha y coste para someter al pueblo cántabro" ...la táctica y el número obtuvieron la victoria final, pero los vencidos dejaron pruebas impresionantes de su amor a la independencia. (...) las madres que matan a sus hijos para que no caigan en el poder del vencedor, el mozo que viendo a sus padres y hermanos prisioneros, los mata a instigación de su mismo padre, el guerrero que invitado a un convite, se arroja a las llamas, la mujer que se suicida después de acabar con sus compañeros de cautiverio, los que se envenenan con el tóxico de hierbas que llevan siempre consigo en previsión de la desgracia, y aquellos otros, mas heroicos todavía, desde las cruces donde expían el castigo glorioso de haber defendido su patria, insultan a sus enemigos y cantan alegres canciones de guerra ... "



    Una vez superada la resistencia, los romanos refundan en la Peña Amaya la ciudad de "Amaia". Esto supondrá un período de paz y prosperidad para la ciudad y la zona bajo el dominio romano, que finalizará en el año 472 d.C con la caída del imperio. En este período, los cántabros vuelven a tener un régimen de autogobierno. Durante más de un siglo, tuvieron una total independencia, siendo gobernados por una asamblea política de dirigentes.

    En el 574, como cuenta la Chronica de Iohannes Biclarensis, el rey visigodo Leovigildo, tomará la ciudad, matando a sus jefes. Mantendrá Amaya ocupada, siendo usada como la fortaleza desde donde lanzar sus futuras expediciones. Por lo que Amaya seguirá siendo un enclave importante en la era visigoda.

    En el 711, la era visigoda empieza su fin, con la entrada de las tropas árabes en la península. Será en el año 714 cuando Tarik cerca Amaya, asediándola durante meses hasta que la falta de víveres de la fortaleza obliga a Amaya a sucumbir- Consigue tomarla, expulsando al duque Pedro, padre del futuro Alfonso I. Amaya será ciudad árabe hasta el año 734, cuando incapaces de sostenerla militarmente ante la presión de la reconquista de los reyes cristianos comenzada en el 718, aplican la estrategia de tierra quemada, arrasándola.

    Será tomada finalmente, por el rey Alfonso I el Católico en el año 754 junto con toda la zona de Saldaña y Mave. Pero seguirá siendo un territorio despoblado debido a ser una zona de batalla en la que ni uno ni otro bando sería capaz de sostener. De hecho, a la población cristiana, que por regla general había sido respetada por los señoríos musulmanes, fué dirigida por Alfonso I y llevada hacia el norte, al reino Astur-Cántabro. Quedó una zona despoblada desde la cordillera cantábrica hasta el Duero. La situación se agravó con unas posibles reiterativas sequías. También, los supervivientes de los enfrentamientos se refugiaban en las montañas del norte y Asturias: "Eran en poca tierra muchos hombres juntados. Visquieron castellanos grand tiempo mala vida; en tierra muy angosta de viandas fallida. Lacerados muy grand tiempo a la mayor medida; véyense en grand miedo con la gent descreyda".

    No será hasta el 860, cuando el conde Rodrigo mandado por el rey y posiblemente su hermanastro Ordoño I de Asturias, repuebla y restaura la ciudad, Amaya Patricia, conscientes de la importancia estratégica de este enclave. El conde Rodrigo reconstruirá la ciudad y fortifica con altas murallas, desde las que gobernará los territorios que serán el embrión de Castilla la Vieja. En la atalaya natural ahora conocida como "el Castillo", construirá una inexpugnable fortaleza. En la altura intermedia asienta la ciudad con población proveniente del norte. Gentes que una mano labraban la tierra y con la otra la defendían a espada. Desde Amaya se pudo controlar todo el extenso y fértil territorio con abundantes aguas, que se abría sobre la meseta. Esto sirvió de expansión para los pueblos del norte, que subsistían en las tierras más difíciles e improductivas.



    Sería Diego Porcelos, seguramente hijo del conde Rodrigo, el poblador de las tierras más al sur, Burgos y Ubierna. La cercana Villadiego toma su nombre como fundador o señor.

    Durante este tiempo, la ciudad fue asaltada, varias veces por los ejércitos árabes, pero la sólida fortificación y la característica defensiva natural de Peña Amaya sirvió para que fueran rechazados. Una vez nos paseemos por ella comprenderemos la facilidad de su defensa, siendo solamente posible humillarla mediante largos asedios. Años después, reinando Ramiro II, se realiza una definitiva repoblación.

   Con el avance de la reconquista y aseguradas las tierras más al sur, la ciudad de Amaya irá perdiendo su importancia estratégica y por tanto política. La villa medieval permanecerá en el cerro, amparada por la fortaleza que se alza en el punto más alto, hasta que, probablemente en el s. XII, la población se traslade a la llanura inmediata. El castillo seguirá siendo sede del señor de Amaya probablemente hasta el siglo XIV. La población baja a los valles donde encontrarán unas menos difíciles condiciones de vida.

    La peña Amaya salta otra vez a las noticias de manera trágica este siglo, el 13 de Octubre de 1957, cuando se refugia en ella Elicio Rojo, tras haber asesinado a 4 vecinos de Villamayor de Treviño. Tras infructuosas búsquedas, es encontrado finalmente muerto por un pastor de Amaya y su perro en "la Loma", donde Elicio se había descerrajado un tiro en la cara. Esta historia fué llevada al cine, donde podremos ver escenas rodadas en nuestra comarca y pueblos de la ribera del Pisuerga.

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